Building Information Modeling, o BIM, dejó de ser una tendencia futurista para convertirse en una realidad cada vez más presente en la industria de la construcción chilena. Con la publicación del Plan BIM de Chile y la creciente exigencia de mandantes públicos y privados, las empresas constructoras se enfrentan a una pregunta práctica: ¿cómo implemento BIM en mi empresa sin que el proceso sea inabordable en tiempo y costos?
La respuesta, como en muchos procesos de transformación, no está en intentar hacer todo de golpe, sino en encontrar soluciones que se adapten a la realidad de cada empresa y proyecto.
Desmitificando BIM: más allá del modelo 3D
Uno de los errores más comunes al hablar de BIM es reducirlo a un modelo tridimensional del edificio. Si bien el modelo 3D es el componente más visible, BIM es fundamentalmente una metodología de gestión de información del proyecto. El modelo es el contenedor, pero el valor está en la información que contiene y en cómo esa información se utiliza para tomar mejores decisiones.
En la práctica, BIM permite detectar interferencias entre especialidades antes de que se conviertan en problemas en obra (por ejemplo, una tubería que pasa por donde debería ir una viga estructural), extraer cubicaciones directamente del modelo, visualizar secuencias constructivas, y generar documentación técnica coordinada.
Para una empresa constructora, estos beneficios se traducen directamente en menos reprocesos, menos errores de coordinación, y mejor control sobre los costos y plazos del proyecto.
Los desafíos reales de la implementación
Si los beneficios son tan claros, ¿por qué no todas las empresas han adoptado BIM? Los obstáculos principales son:
Costo de licencias y equipamiento
Los softwares de modelado BIM como Revit, ArchiCAD o Tekla requieren licencias que pueden ser costosas, especialmente para empresas medianas y pequeñas. Además, los modelos BIM demandan equipos con buena capacidad de procesamiento gráfico.
Curva de aprendizaje del equipo
No basta con comprar el software. El equipo necesita capacitación y tiempo para adaptar sus procesos de trabajo a la nueva metodología. Esto incluye no solo a los modeladores, sino a administradores de obra, jefes de terreno y oficina técnica.
Resistencia al cambio
La industria de la construcción es tradicionalmente conservadora. Muchos profesionales con años de experiencia sienten que sus métodos actuales funcionan y ven la tecnología como una complicación innecesaria, hasta que experimentan los beneficios en primera persona.
Un enfoque práctico: soluciones mixtas para cada realidad
La clave para una implementación exitosa de BIM es enfocarse en la realidad de cada empresa. No todas las constructoras necesitan un departamento BIM completo con modeladores full-time. En muchos casos, la solución más eficiente es una combinación de servicios externos especializados con capacitación interna gradual.
Este enfoque mixto permite que una empresa acceda a todos los beneficios de BIM, como la detección de interferencias, la coordinación de especialidades y la visualización 3D, sin asumir de entrada los costos fijos de un equipo interno completo. A medida que la empresa madura en el uso de la tecnología, puede ir internalizando capacidades de forma progresiva.
| El objetivo no es que todos en la obra sepan modelar en Revit. El objetivo es que todos en la obra puedan acceder a la información del modelo BIM para tomar mejores decisiones. Un capataz que puede visualizar en 3D la zona donde va a trabajar mañana ejecuta con más precisión que uno que interpreta un plano 2D complejo. |
Llevar BIM al terreno: el visor como herramienta democratizadora
Uno de los avances más significativos en la adopción de BIM en obra es la incorporación de visores web que permiten consultar modelos 3D directamente desde un navegador, sin necesidad de instalar software especializado ni contar con equipos de alta gama.
Imagine que el equipo de terreno puede acceder al modelo BIM del proyecto desde una tablet o un dispositivo de consulta instalado en la obra. Pueden rotar el modelo, hacer zoom en una zona específica, consultar información de un elemento, y comparar lo que ven en pantalla con lo que están ejecutando. Esto reduce consultas, minimiza errores de interpretación y acelera la resolución de dudas técnicas.
Las plataformas de gestión más avanzadas están integrando estos visores directamente en sus paneles de control, permitiendo que la visualización 3D sea parte del flujo de trabajo diario y no un proceso separado que solo manejan los especialistas.
Conclusión: BIM es un camino, no un destino
Implementar BIM no es un proyecto de un mes. Es un proceso gradual que cada empresa debe recorrer a su propio ritmo, comenzando por los usos que generen más valor inmediato y expandiendo progresivamente las capacidades. Lo importante es dar el primer paso, buscar asesoría especializada que entienda tu realidad, y elegir herramientas que permitan a todo tu equipo, no solo a los especialistas, beneficiarse de la tecnología.
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